Los grandes y geniales argumentos lingüísticos de los políticos están lejos de sorprenderme. Son los llamados discursos grandilocuentes.

Lo que si provoca gran sorpresa en mí es como un gran número de seguidores siguen emocionándose con este tipo de palabrería.

La usa Trump, la denominada extrema derecha pero también la izquierda. Es el recurso fácil y que funciona.

Y la gente sigue votando, comprando, discutiendo, siguiendo espectáculos deportivos, artísticos y religiosos de baja calidad gráfica y intelectual pero con un gran componente emocional.

Sí, está claro. Las emociones conducen nuestra vida. Somos humanos, podría ser de otra manera.

Posts Relacionados